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Mostrando entradas de junio, 2024

24. El amor que se fué.

  Hay un momento en que te deja de importar. En qué ya no estás pendiente de cada paso que hace o si habrá pasado frío o ni siquiera te surge pensar en decir Buenos días. Los días pueden pasar felices sin esa persona que pensabas necesitabas hasta para respirar. Los eventos especiales, los días importantes dejan de serlo. Ya no escribís para darle buenos deseos en el día del padre, ni esperas que sean las 00:00 del día de su cumpleaños. Ves algo que le gustaría o lo haría feliz pero ya no lo compras, total ese regalo ( y ninguno de los anteriores) va a ser agradecido o valorado.  Llega ese momento en que ya la tristeza se va, las ganas de verlo también. Y aparecen otras cosas, esas ganas de estar mirando tele en la cama tranquila o te das cuenta que ya su ausencia en tu cumpleaños no duele, que estás rodeada de gente hermosa, que te podes reír tanto que hasta te duele el cuerpo, que la música de amor ya no te duele y escuchas a Zepelin sin problemas. Llega ese momento en que y...

23.Una canción mas

Las noches de los sábados se habían vuelto bastantes rutinarias..con tres hijos pequeños no había salidas, ni bailes ni grandes diversiones. Tampoco había Netflix,ni ningún canal de streaming solo el canal cable. Alguna película que agarrabamos pérdida o alquilaramos. Muchas veces cocinamos algo rico y él se ponía a hacer de DJ. Ponía música en la compu mientras la casa se llenaba del aroma de la comida y así saltabamos de Vivaldi a Queen, de Led Zeppelin a Rodrigo y de Serrat a Los Piojos. Así era nuestra tranquila y tal vez vida aburrida. Un fernetcito. A veces bailábamos en la cocina, pero eran las menos, por lo general solo cantábamos felices o discutimos cuál era la.mejor canción de todos los tiempos sin llegar a ninguna conclusión. Luego nos acostamos a dormir, sabiendo que el domingo o vendría alguien a casa o nos esperaría un siesta de fútbol en el sofá.  Con el tiempo las noches de música pasaron a ser noches de no hablarnos. Esperaba a que él se acostara y me levantaba de...

22. Sebastian

 Comenzamos el curso de aproximación al alemán en septiembre. Por algún motivo sus amigos dejaron de asistir y así es que quedamos los dos más jóvenes. Él con 22, yo con 16. Empezaba a las 19 y terminaba 20:30, luego él siempre se ofrecía a acompañarme a la parada del colectivo para que esté segura, y ahí nos quedábamos conversando hasta que mí colectivo pasaba y él se volvía caminando despacio a su depto. Era gracioso, simpático. Estudiaba teatro, estudiaba alemán y era un futuro ingeniero en sistemas. Atrayente, sensual. Interesante. Y lo más importante, era muy seguro de sí mismo, eso en una adolescente que está rodeada de jóvenes con su personalidad en desarrollo era lo más sexual que había conocido.  Solo hablábamos, correctos. Un día me pidió mí número de teléfono, por supuesto el fijo, porque los celulares casi no existían. Me dijo que podríamos tomar un café alguna tarde, se lo di gustosa. Ansiosa. Y espere…. Pero nunca nadie llamó. Tampoco volvió a las clases de alemá...

21. 44

 Hoy me levanté, me miré al espejo y me sentí hermosa. Y digo me sentí porque fue justamente eso, una sensación de ser hermosa que no se si coincide o no con la realidad. Me mire detenidamente y vi mis ojos, con las ojeras que los rodean. Note que con el tiempo ya no se ven marrones oscuros sino que ahora a veces son un marrón avellana, más claros. Vi mis pecas y no entiendo cómo alguien se haría algo para sacarlas. Son tan bellas, las amo. Mis labios que con el tiempo se han ido afinando y que ya dificulta maquillarlos dándoles las formas exactas. Vi mí entrecejo marcado con una gran línea que desde que asumí mí rol en el trabajo se ha profundizado. Vi mis cejas surcadas de canas, saco una salen diez.  Tal vez ayudó que ayer fui a la peluquería y mí cabello se veía peinado y que lo había teñido. No sé… simplemente era hermosa.  Trabaje, recibí muestras de cariño que no esperaba. Almorcé. Corrí de acá para allá. Y finalmente estuve con mis padres e hijos. Fui feliz. Graci...