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Papel de avion

 Rondaba el año 1999 y Sebastián estaba viviendo en Alemania. Tener internet en la casa era algo muy extraño ya que ocupaba la única línea telefónica que había. Quien iba a pensar que 25 años después tendríamos cada uno su línea en el bolsillo y el mail al que reviso cada hora y solo llegan propuestas de compras? En esa época iba a un cyber que estaba cerca de la casa de una amiga con la que estudiabamos el ingreso a medicina y encontraba una vez al mes un largo texto sobre su aventuras y experiencias allá, mail que reenviaba a muchas personas. Yo los sentia impersonales, pero bueno....algo es algo me conformaba. Me lo imaginaba en sus paseos o comiendo con la estudiante hindú que come con la mano todo, e inocencia mediante los guardaba en un diskette y los imprimía en casa. Un día recibí una postal y luego otra, su letra, su firma. Solo para mí. Así que fui a una librería y pedí papel para enviar cartas al extranjero. Me dieron todo un block. Escribi tres hojas de carta. Le escrib...

Van Goh

 Llegó a mi vida el sábado 17/1 a las 15 hrs. Lo vimos debajo de una cama, no parecía respirar. Parecía muerto. Lo dejamos al lado de la madre y en unos minutos lloraba y se movía. Le pusimos Lázaro, porque el nombre le iba justo. Revivió de la nada. Al otro día su madre lo intento matar, lo salvamos con una orejita colgando. De ahí su nuevo bautizo. Van Goh siempre fue más lento que sus hermanos. Los otros tomaban mamadera, se la devoraban y el tomaba con mucho trabajo con una jeringa. Le hacía masajes para enseñarle a succionar. Las noches en que estaba cansada solía decirle que en la naturaleza real, el no estaría vivo. Con el tiempo aprendió a succionar, y demoró un poco más y aprendió a caminar. Siempre el más pequeño. El más débil de la jauría, era solitario. Cuando todos iban juntos, el se iba a meter debajo del jazmín, fresquito y a la sombra.  Hoy se fue, convulsionó y lloró del dolor. Un problema neurológico de nacimiento. Tal vez la naturaleza es sabía y el no deber...

Hamnet.

 Hoy fui al cine a ver está película. Sin duda es de las que me ha llegado al alma de una forma que ni en los meses pos separación de terapia logró. Ahí estaban las palabras que durante años me negué a decir. Ahí estaba está mujer destrozada, en duelo. Tan rota en pedazos minúsculos que en esos momentos parece imposible que algún día pudieran volver a formar un todo. Esa mujer le reclama a su esposo que en el momento en que más lo necesitaba el no estuvo. Que no podía saber del dolor, de la agonía, de lo que ella sintió en su momento de mayor vulnerabilidad porque no estuvo. Su corazón, su amor hacia el desapareció porque el no tomo la decisión de estar y así cuando alguien se ausenta demasiado deja de importar. Y mi cabeza entonces se fue a una siesta con un hijo de 1 año, una de tres y el más grande de 5 todos llorando y reclamando por el terrible dolor del más pequeño por un bolo fecal y yo tratando de destruirlo con mis manos. Cuando el llegó horas después ya estaba solucionado...

14/2/2002

Hacía un mes que Francisco y yo nos conocimos. El me acompañaba a la salida del gimnasio en Alberdi, caminando hasta el puente centenario. Me gustaría decir que recuerdo cada palabra pronunciada en esas caminatas pero estaría mintiendo. No sé de que hablabamos, supongo que pavadas. Beso en la mejilla y adiós. Pero para  ese día de los enamorados hacia una semana que no aparecía en el gimnasio, el sinónimo del actual gosthear en persona. Camine sola y me tome un trolebús para la casa de mi mejor amiga. Romina, que ya tenía una hija. Me miraba como yo, desconsolada ante tantos fracasos del amor, entre lágrimas le aseguraba que estaba maldita. Que nunca iba a encontrar el amor e iba a terminar sola. Sebastián no estaba más y ahí este nuevo prospecto tampoco. Estoy maldita- lloraba. Será que nadie me va a amar. Ella me miraba y con sus manos muy pequeñas me agarró las mias y con poca sutileza me dijo que deje de pensar pavadas. Que sabía cómo era todo con Sebastián y que porque me preo...

Los tiempos del amor

 El amor depende del tiempo y del lugar correcto. Podemos encontrar al amor de nuestras vidas cuando somos muy jóvenes para apreciarlo o muy viejos, llenos de cinismo y dudas. Podemos encontrar esa clase de amor hermosa cuando ya prometimos nuestras vidas a otras personas o darnos cuenta cuando las perdemos cuál especial era.  Tal vez el amor perfecto es aquel que no llega al aburrimiento y al hastío. A la devastadora rutina.  Tal vez el amor ideal está esperando que vuelvas a creer, que te animes a dar un salto de fe al vacío para sostenerte o mejor aún, volar con vos. Tal vez está esperando que salgas de ese lugar, de ese país. Tal vez hay una razón para que tus pensamientos sean inglés y tu alma sueñe con otros paisajes. Tal vez el amor está ahí…esperando el momento y lugar ide al

El amor y la reincidencia

 ¿Cuántas veces tenemos permitido reincidir con la misma persona en el amor? Mi frase cabecera es que un album no se llena con figuritas repetidas. Podemos dejar el pasado, ser distintos? Dice Sabina que al lugar donde fuimos felices no hay que volver pero por alguna extraña razón volvemos a relaciones que fracasaron, como si no supiera los motivos. Cómo si la historia no estuviera condenada a repetirse. Cómo si la esperanza de que está vez funcione fuera real. Hoy veía una serie donde lus protagonistas fueron y volvieron tantas veces y la historia del pasado, lo ocurrido en el primer intento siempre volvía. Podemos creer que alguien que nos fue infiel dejara de serlo, que aquella persona que nos traiciona es digna de confianza? En mi mente hay un No profundo. Pero que pasa con esas historias que no terminaron, que pareciera que cada determinados años vuelven a encontrarse. Cómo esperando esa revancha del destino, ese momento justo de maduración en dónde finalmente nos encontremos,...

La heladera

Ayer luego de 5 años vi la heladera, esa horrible de madera que nunca me gustó, es más, que siempre odié. Ocupa una parte importante del patio y me parecía un armatoste viejo sin utilidad.  Cuantas discusiones nos trajo!  Yo te pedía que la tiraras, vendieras o algo que significara que no estuviera en mí casa. Vos insistías en que era una reliquia y pensabas ponerla en condiciones. Ahí está, igual de rota que siempre y la madera  toda podrida de tantos años a la intemperie. Por supuesto, nunca se arregló ni acondicionó.  Creo que no supimos escuchar, yo quería una casa, un hogar con nuestra personalidad,o al menos eso decía pero puede ser que solo fuera mí personalidad. Porque la tuya era esa, la de traer cosas de la calle que encontrabas con la esperanza de algún día…. Pero ese algún día nunca llegaba. Para alguien como yo que necesita que las cosas se hagan…más o menos rápido  pero se hagan, nunca pude entender ese "para después".  Una vez, hace un par de...