Un jardín lleno de conejitos
La primera vez que supe algo de esa muerte que lo torturaba desde casi 30 años fue una noche como a las 2 de la mañana. A veces las noches de los sábados nos encontraban despiertos y solos y nos poníamos de acuerdo para empezar una película en el mismo momento e irla comentado por mensaje. Así me enteré, cómo de refilón de lo que había pasado. Sin saber que contestar, sin la posibilidad de un abrazo o al menos un roce de manos, no se que estupidez habré dicho. Siempre fui tan mala para expresar en el momento e lo que siento. Luego a lo largo de los años fue tirando algunos datos al azar. Que yo iba agarrando, cómo que repartía pre pizzas o que le gustaba ir de camping a Flor serrana. Pero entendí todo cuando viajamos a Bs As. La segunda noche salimos a pasear por la gran ciudad, entramos a un barcito en San Telmo y pedimos dos hamburguesas. Demás está decir que tardamos dos horas en comerlas y yo dejé más de la mitad. Esa noche me contó de el, de lo que había sig...