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Mostrando entradas de febrero, 2026

Hamnet.

 Hoy fui al cine a ver está película. Sin duda es de las que me ha llegado al alma de una forma que ni en los meses pos separación de terapia logró. Ahí estaban las palabras que durante años me negué a decir. Ahí estaba está mujer destrozada, en duelo. Tan rota en pedazos minúsculos que en esos momentos parece imposible que algún día pudieran volver a formar un todo. Esa mujer le reclama a su esposo que en el momento en que más lo necesitaba el no estuvo. Que no podía saber del dolor, de la agonía, de lo que ella sintió en su momento de mayor vulnerabilidad porque no estuvo. Su corazón, su amor hacia el desapareció porque el no tomo la decisión de estar y así cuando alguien se ausenta demasiado deja de importar. Y mi cabeza entonces se fue a una siesta con un hijo de 1 año, una de tres y el más grande de 5 todos llorando y reclamando por el terrible dolor del más pequeño por un bolo fecal y yo tratando de destruirlo con mis manos. Cuando el llegó horas después ya estaba solucionado...

14/2/2002

Hacía un mes que Francisco y yo nos conocimos. El me acompañaba a la salida del gimnasio en Alberdi, caminando hasta el puente centenario. Me gustaría decir que recuerdo cada palabra pronunciada en esas caminatas pero estaría mintiendo. No sé de que hablabamos, supongo que pavadas. Beso en la mejilla y adiós. Pero para  ese día de los enamorados hacia una semana que no aparecía en el gimnasio, el sinónimo del actual gosthear en persona. Camine sola y me tome un trolebús para la casa de mi mejor amiga. Romina, que ya tenía una hija. Me miraba como yo, desconsolada ante tantos fracasos del amor, entre lágrimas le aseguraba que estaba maldita. Que nunca iba a encontrar el amor e iba a terminar sola. Sebastián no estaba más y ahí este nuevo prospecto tampoco. Estoy maldita- lloraba. Será que nadie me va a amar. Ella me miraba y con sus manos muy pequeñas me agarró las mias y con poca sutileza me dijo que deje de pensar pavadas. Que sabía cómo era todo con Sebastián y que porque me preo...

Los tiempos del amor

 El amor depende del tiempo y del lugar correcto. Podemos encontrar al amor de nuestras vidas cuando somos muy jóvenes para apreciarlo o muy viejos, llenos de cinismo y dudas. Podemos encontrar esa clase de amor hermosa cuando ya prometimos nuestras vidas a otras personas o darnos cuenta cuando las perdemos cuál especial era.  Tal vez el amor perfecto es aquel que no llega al aburrimiento y al hastío. A la devastadora rutina.  Tal vez el amor ideal está esperando que vuelvas a creer, que te animes a dar un salto de fe al vacío para sostenerte o mejor aún, volar con vos. Tal vez está esperando que salgas de ese lugar, de ese país. Tal vez hay una razón para que tus pensamientos sean inglés y tu alma sueñe con otros paisajes. Tal vez el amor está ahí…esperando el momento y lugar ide al