Mercurio retrogado
¿Podré culpar a mercurio retrógrado por este pequeño ataque de recuerdos que vienen a invadir mi mente cuando solo debería ver a Mulder?
Pero está noche no quiero malos recuerdos. No quiero los gritos, las muñecas retorcidas, no quiero las humillaciones. No. Está noche me acuerdo del recital de catupecu y divididos en el club Gral Paz Junior del calor y del césped suave donde nos sentamos después de tanto movernos al ritmo de la aplanadora del rock. Me acuerdo del cine de todos los miércoles. De quedarnos sin buenas películas para ver, del café pos cine. De las noches de música en el auto imaginando una vida que, alcanzaríamos por separado.
Hoy me acuerdo del viento en los bosques de Palermo a donde fuimos a pasear con el alemán. Donde nos sentamos a comer un roll de canela, mientras hablábamos de la vida, de los últimos 12 años de nuestras vidas. Me acuerdo de sus pies en la cama, tocando los míos mientras veíamos una película de Bollywood que nunca supe el final. De la comida tailandesa casera, de los hielos que puse para que llegara y tuviera algo fresco en lo asfixiante que era la gran ciudad porteña.
Me acuerdo de las milanesas con tortilla entre un mundo y otro. Me acuerdo de los mensajes escondidos detrás de las llaves. Del miedo de amarlo, del miedo a que me ame. Del placer de amarnos, sin medir consecuencias. Sin pensar que un día el final iba a ser tan intenso como el todo. Hoy recuerdo que cuando más miedo tuve, más me sostuvo y viceversa. Que a veces somos el paracaídas del otro y que a veces vamos tándem, sujetándose uno del otro para ambos llegar sanos, salvos y felices a tierra.
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