7- un par de violinistas en una plaza

No solo estudiaba Comunicación y filosofía, Pablo se hacia el tiempo de estudiar, además, Frances y violín. De alguna manera el me recordaba a mi. Siempre haciendo mil cosas distintas. Si alguien me inspiró a querer tocar un violín fue el. Recuerdo que para mi cumpleaños mi mamá me quería comprar una campera y yo le pedí ese instrumento, esa opción me llevo a andar con la misma campera roja desgastada por un par de años mas, cuando veo fotos de la época siempre sonrío. No se si esto me habrá llevado a que mi hijo mayor practique el violín desde los  4 años. Esas cosas que uno hace con los hijos consciente o inconscientemente.
Los músicos siempre tuvieron algo, ese encanto, esa adicción que me creaban. bastaba para que un chico me dijera que tocaba la guitarra para que activara un deseo en mi indescifrable, con el tiempo el deseo paso a ser una alarma. nada bueno podía salir de estar con un musico, excepto yo destrozada por mi propia estupidez. Pero Pablo, era filósofo, no solo musico. Un día nos encontramos en los pasillos de la escuelita, el venia con su estuche en la espalda, yo tenia el mío y me miro. Creo que bastaba una mirada para que yo pareciera una estúpida babeante. Me dijo: y que tal si el lunes nos juntamos acá al mediodía a tocar.  Si alguien pudiera preguntarme de acá a 40 años cual fue mi mejor cita en la vida, sin duda sería esta.
El lunes fui y no lo encontré, la desilusión fue aplastante. La tristeza me invadió. Nuevamente pensé que habría hecho mal o que podría ver este hombre ( a mi entender perfecto) en pasar tiempo conmigo. Que interesante como la seguridad en una misma se adquiere con los años y sin embargo, al día de hoy todavía se rompe.
Ya me estaba por ir, con el espíritu bajo y las ganas de llorar ( pero nunca jamás en publico) cuando llegó. Me pidió disculpas, una clase de filosofía se hizo mas larga de lo esperado. Era una época en que no habían celulares.
Caminamos hasta lo que seria ahora el parque de bicentenario, en esa época era solo una parte del parque Sarmiento, sacamos los violines y tocamos juntos. El por supuesto iba muy avanzado y creo que yo llegaba hasta el minué número 1. Tocamos juntos, tocamos en canon. Creo que estuvimos 2 hs en esa plaza. Solo haciendo nuestra música. Creo que ese ha sido unos de los momentos mas eróticos de mi vida. Uno pensaría que el erotismo se relaciona con lo físico, pero no. Para mi el máximo del erotismo fue dos personas, casi sin hablarse, tocándose a través de una misma pasión.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hamnet.

14/2/2002

Mercurio retrogado