8- las vueltas a nuestro mundo.
Nuestro decimo aniversario de bodas hacía terrible calor, me desperté mojada en transpiración y de muy malhumor. Todo el día el humor fue terrible, hasta que llegó a casa. Decidimos armar la Pelopincho en el patio. No sé porque nos llevo tanto tiempo armarla. Tal vez porque el patio estaba desnivelado. Ya eran las 22 y recién terminamos. Nunca tuvimos un buen aniversario, o recién nacía nuestro hijo, o agarraba fiebre o estaba demasiada embarazada de la segunda, o estábamos peleados. Ese día estábamos exhaustos como para hacer algo. La.verdad no me interesaba. Me miró y me dijo, vamos a comer unas papas.fritas a un puesto callejero que no era de lujo, más bien algo menos de una fonda. Subimos a.los.chicos al auto y fuimos. Paramos y pedimos las papas con ketchup. Estabas grasosas, pero exquisitas. A la vuelta, los chicos se durmieron atrás. Pusimos música y empezamos a dar vueltas por la ciudad,a veces cantando, otras hablando. hablamos de cosas importantes como quien era mejor vengador o mejor mago, si Dumbledore o GANDALF. En esos juegos me seguía la corriente. No sé si porque era tan nerd como yo o si su amor superaba su límite de aguante a mí boludez.
Luego buscamos nuestra estación de servicio vidriada abierta las 24 horas y bajamos por un café mientras vigilamos a los.chicos que seguían durmiendo.
Luego volvimos, dejamos los chicos en sus camas y llevamos nuestro colchón a su pieza, ahí había aire acondicionado. No hubo sexo. Solo el placer de descansar. Y eso. Eso sí fue amor.
Comentarios
Publicar un comentario