Contador de historias

 Amo las historias. Todas. Las grandes y las cotidianas. Será por eso que amo el cine y la música, el teatro y el ballet. La literatura por supuesto. Soy una gran necesitada de historias que me llenen el alma y hagan crecer mi curiosidad. No me gusta el reggaetón porque en esas canciones no hay buenas historias para identificarse, que ella mueva el culo despacito para abajo, me parece algo con lo que puedo vivir sin enterarme. Amo las canciones con una letra significativa. Me enamoré del cine precisamente por eso, por su capacidad de contarme una buena historia, a veces pasa que la historia no esta bien contada pero es interesante o al revés que la forma de contarla hace que si lo sea. Muchas veces es la capacidad del contador  de historias lo que la hace tan fascinante o enigmática.

Y en el amor... en el amor soy igual. ¿Que me importa si tenés ojos azules o marrones si no podes cautivarme con algo interesante para decir? Soy como el sultan que necesita una Scheherazade cada noche, alguien que en vez de decir que rica esta la comida, la compare con una que vio en algún exótico lugar en donde las especias invaden con su aroma los hogares calurosos de las mujeres bajo sus velos. Llévame a esos lugares, déjame creer que no es que le falta sal, déjame viajar a lugares hermosos solo con tu voz.

No me digas que me amas, contáme la historia de Ulises y Penelope, contáme de la una carta de amor que leíste alguna vez en tu vida y te conmovió, contáme que el amor esta en las flores que ves en tu camino y te recuerdan a mi porque son azules.

No me digas cuanto amas a tu mama, contáme del aroma que ella dejaba en la casa al caminar, contáme de sus manos. Contáme la belleza con la que te amaba.

Dedícame una canción que te recuerde a mi, mostrame la historia que esa canción esconde. Veamos tu película favorita, quiero conocer las historias que te conmueven y porque. Déjame cerrar los  ojos y escucharte hablar o leerme o cantarme.

No rompas la belleza del silencio para hablarme de la primera tontería que se te ocurrió. A veces hasta el silencio es una buena historia. 

Contáme una buena historia todos los días, y todos los días voy a esperar para verte y así...así los dos sobreviviremos a nosotros mismos.

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