Los códigos y las buenas costumbres
Estas ultimas noches soñé con dos personas que yo consideraba mis amigos. Esas personas que cinco años atrás mi hija llamaba familia. Soñé que me preguntaban si yo pensaba que eran malas personas, si los odiaba. yo les explicaba que yo no odio. Recuerdo un paseo con mi mamá de pequeña en donde juntábamos flores para sus marcadores y tarjetas. a veces mi mama cantaba " In the Sky... whith an angel...whit an angel,,, we talking of love" yeah...yeah. y otras veces hablábamos. Recuerdo que me decía que el odio y la envidia solo envenena el alma del que la siente. Así que no, por suerte mi alma va libre de venenos. Yo cierro capítulos. Me duele, ufff .....me destruyo pero cierro la puerta, apago la luz y nunca mas vuelvo a entrar a ese lugar. Por eso en mis sueños les decía que no los odiaba, tampoco se si son buenas o malas personas, solo el tiempo, con su infinito paso determina que somos y que fuimos. Si, les decía, me parece que son personas sin códigos. Tal vez eso sea ser bueno o malo, no lo se, si se que la gente sin códigos no la quiero cerca.
Hoy me cruce con estas personas en la calle, ellos bajaron la mirada. yo no pude ni quise saludar. Hay traiciones que no tienen vuelta atrás.
Para mi la amistad es un tesoro, y en honor a ese pensamiento es que yo la defendí de todos, de todo. Aunque a veces pensara que era indefendible, para afuera siempre cuidando, protegiendo. Una vez ella me dijo que nunca me lo pidió. es cierto, pero no dejó de gozar la tranquilidad que yo me aseguraba que tuviese, no pedís pero tampoco rechazaste.
Lo de él es peor. Él es lo que es, gracias a mí. Tiene un titulo gracias a mis horas dedicando a su estudio. Una reputación que me encargue de mantener, muchas veces a costa de la mía. Una posición que obtuvo por mi defensa incondicional. Su falta de código es asombrosa. Lo sabe. Por eso la mirada no llega a mis ojos.
No deseo mal a nadie, miro con atención y se que al final, los que mas perdieron fueron ellos. Pero igual, debo admitir, que me dolió. Que tristes son algunos finales.
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